lunes, 28 de mayo de 2018

TANGO

Historia de El Tango

Buenos Aires en 1900 no es reconocible, tiene su rostro desfigurado por habitantes extraños que bajan de los barcos, que ocupan las calles y se instalan en casas abandonadas. La peste de 1871 dejó vacías y a su disposición las enormes propiedades que las clases dominantes poseían en San Telmo, quienes ante el temor a contagiarse deciden emigrar hacia el norte y fundar nuevos barrios y, entonces, nuevos cercos.
Lo que hasta entonces servía para albergar a una familia “bien”, se convierte en una verdadera ciudad con nombre propio, el conventillo, hecho de decenas de habitaciones, de idiomas y de costumbres, reunidos todos alrededor de un patio central que va a servir de ágora para fundar una identidad de síntesis.
Las fronteras ya no son las del país colonial, endebles por entonces y en proceso de definición, sino las de todo el globo.
Por lo tanto no hay fronteras sino arrabal, costado, margen, la frontera es una cuestión para el siglo XIX que la llegada del inmigrante hace desaparecer como problema, Buenos Aires está invadida, casi 7 de cada 10 personas son extranjeros, la población se cuadriplica en muy poco tiempo, una estadística impensada por las elites gobernantes.
Otras costumbres, otro sonido, la diversidad desespera a la aristocracia, Mitre, Roca, Ramos Mejía, Cambaceres y se aplica un modelo de nacionalismo positivista: la aldea está invadida y la nación se pierde. Es necesario unificar la lectura de nuestra historia, elaborar los primeros mapas, extender los límites, matar al indio y ocupar las tierras con verdaderos latifundios, escribir novelas para explicarnos y decirnos quiénes somos.
Aquella vieja razón positivista, que veía a la ciudad como el ideal de salubridad y progreso y al campo como la barbarie, se invierte. Se trabaja sobre la higiene pública en la metrópolis, se draga el puerto, se cavan cloacas, se fundan hospitales y dispensarios a granel.
Pero es necesaria la tradición frente a la poligamia cultural que ofrece el inmigrante. Recluirse, pensar en la tierra, hacer pie políticamente sobre el imaginario de la oligarquía terrateniente  y, sobre ella, construir un modelo de identidad nacional. Hasta Juan Manuel de Rosas comienza a aparecer en algunos discursos liberales como un icono de nacionalidad, reivindicado por aquellos mismos que hasta hacía muy poco lo habían condenado.
Por ello el tango, como la primera expresión de esta mixtura cultural inmigratoria, edifica una idea de comunidad de sentido alrededor de aquellos temas que comprometen la existencia singular, comunidad de individuos y no de ciudadanos, tal como decía Borges. A diferencia de otros folclores, donde las letras describen el sentimiento y el orgullo de pertenencia a un lugar propio, el tango no escribe una identidad geográfica sino afectiva, de relación, de vínculo. Se baila el deseo sexual; después, se versifica la pobreza, el amor, la  amistad, la madre, la traición, etc.
La cartografía sobre la que se funda no es la abstracción de la belleza de un paisaje ni la pertenencia a la tierra sino el lugar del encuentro social, primero en la dicha prostibularia, más tarde en el café, en la mesa que reúne, el barrio, la esquina, el espacio público compartido alrededor del cual se organiza una comunidad afectiva y moral.
El tango no es reactivo; no aparece como expresión de los márgenes frente a la discriminación de las elites; el carácter erótico de su baile no es una respuesta a la moral sexual imperante, ni sus letras dan cuenta del rencor del marginado social. Es una expresión plástica que aparece, junto a otras expresiones (el teatro popular o los partidos políticos de masas), como un modo de fundar nuevos valores, como el sonido inicial de una clase que se está inventando a sí misma, que abrirá una brecha entre la burguesía acomodada y  la pobreza, entre la civilización y la barbarie. No hay indemnización ni facturas que pagar.
Las tradiciones culturales que los inmigrantes arrastraban de sus países de orígenes se ven mezcladas con otras. Las relaciones que mantienen entre ellos no tienen ningún marco desde donde establecerse y, a pesar del esfuerzo de muchos inmigrantes de aglutinarse alrededor de un origen común, la mezcla es inevitable.
El piamontés está obligado a establecer vínculos sociales con el turco, con el polaco o con el francés. No hay entre ellos una argamasa que los reúna: ni la historia, ni las tradiciones, ni la religión, y mucho menos un lenguaje común. 
El tango es el efecto musical de esta mixtura, un calidoscopio italiano, español, judío, francés, alemán, africano. Pero esto no implica que se trate de un sincretismo de saberes sino de una fusión de vivencias, de cosas, de instrumentos y de cada cultura tomará aquello que necesite. Todo es foráneo: el bandoneón, el baile de agarre, el nombre mismo. Salvo la milonga campera, de la que el tango se nutre principalmente en el ritmo, el resto de los elementos que le dan vida encuentran su raíz en el mosaico inmigratorio. 
En su origen es la vivencia de mixtura que vive la sociedad de Buenos Aires, da cuenta de una forma nueva de representación del mundo, una manera de vivir el tiempo y de edificar un espacio común sobre un territorio ajeno. El tango será el modo de construcción de una identidad de origen fragmentario, un edificio compuesto de sexualidad prostibularia, de alegría, de diversidad. Y después de nostalgia, de conventillo y moral, de soledad y extrañamiento. Tiene muy poco o casi nada de la Argentina anterior a 1880 por ello no es el sonido del Río de la Plata, sino la armonía del puerto, la del prostíbulo cercano al puerto. No expresa el dolor del esclavo que canta su tristeza al lado del Missisippi, como en el jazz; no es la música de la tierra ni la representación de una geografía definida. 
Su presencia tendrá, para el nativo de Buenos Aires, el mismo sabor de
contaminación que tiene el extranjero, para colmo, y a pesar de una política central que marcó la necesidad de la inmigración como modelo para el progreso, el inmigrante que llega no es el que la sociedad política de entonces esperaba, no son franceses que llevan “El contrato socia”l de Rousseau bajo su brazo; tampoco el italiano culto que ama la ópera; mucho menos el inglés, a quien esperaban a las 5 de la tarde para mostrarles que aquí también existe la civilización y se bebe el té de la India. No, los que bajan de los barcos arrastran, en su gran mayoría, la condición de bárbaros de su propia cultura, seres capaces de dormir en habitaciones de conventillo, apilados uno encima de otro, que traen, en algunos casos, ideas que atentan contra la moralidad local. Desembarcan prostitutas y anarquistas, napolitanos analfabetos y alemanes de ideología wagneriana, la hija del cocinero de la corte del rey de España y el polaco socialista que termina siendo rufián en un prostíbulo de Avellaneda.
El tango inventa culturalmente a la clase media, es su primera expresión, su modo de construir afectos, su manera de expresar afincamiento en una nueva tierra.
A lo largo de la decada de 1910 el tango  deja de inventar un mundo entre las paredes del prostíbulo para comenzar a representar el de la sociedad argentina toda. En sus letras el Tango se “higieniza” y empieza a encarnar valores nacionales. En 1913 el tango ya es muy conocido en Europa y es bailado en los salones de París y Londres.
En el año 1916 Samuel Castriota compone “Lita”, el tango que después va a llamarse “Mi noche triste” (con letra de Pascual Contursi) y será el Alfa y omega del tango canción. 

DE POETAS, MUSICOS, ORQUESTAS Y CANTORES/AS    (Breve reseña)        

*Carlos Gardel nació en Toulouse (Francia) el 11 de diciembre de 1890, en 1893 llegó a Buenos Aires con su madre. Su vocación era el Tango y alentado por el payador José Betinotti (quien lo bautizo “el zorzal criollo”) comenzo a cantar en comites políticos y fondas del barrio del Abasto.
En 1911 funda el dúo Gardel-Razzano con el que tocan milongas, estilos, y demás repertorio del folclore pampeano y actua por varias localidades del país. En 1917 canta su primer tango en público “Mi noche triste” y a partir de allí decide incluir el tango en su repertorio. En 1925 disuelve el dúo y comienza su carrera solista.  Gardel hizo 957 grabaciones y realizo numerosas películas en distintos países ya que su fama era mundial. En 1935 emprende una gira por Centroamérica, donde muere en un accidente aereo el 24 de junio del mismo año.

*Enrique Santos Discepolo decía que el tango “es un pensamiento triste que se baila” definición que olvida la música, auqneu el también fue músico.
Fue autor de 22 tangos únicamente, entre ellos Malevaje, Yira Yira, Cambalache, Uno y Cafetín de Buenos Aires (estos últimos 2 con música de Mariano Mores) entre otros. También fue un destacado un destacado dramaturgo.

*Anibal Troilo, comúnmente conocido como “Pichuco”, fue un bandoneonista excepcional, lejos del virtuosismo pero con una magia, sentimiento y expresión  que lo hicieron un referente del género. Fue director de orquesta y destacado por su buen gusto, supo rodearse de los mejores ejecuntantes (entre ellos Astor Piazzolla) Como compositor sus obras mas importantes fueron: Sur (con letra de homero Manzi), La última curda (con letra de cátulo Castillo), Romance de barrio,y Garua entre otras.

*Astor Piazzolla: “Si yo tuviera 20 años creo que no agarraría para el lado del tango. Me pondría una camisa negra con calaveras, jeans rotos, una guitarra y me encerraría unos meses con un par de músicos buenos y saldría a romper todo” decía Astor.
Es quizás hoy el compositor argentino mas reconocido a nivel internacional, siendo sus obras ejecutadas por diversas orquestas, como así también material de estudio en diferentes escuelas de música del mundo.
Fue un “revolucionario” del tango y el bandoneón, entre sus obras mas destacadas estan “Adiós nonino”, Libertango y Balada para un loco, esta última con letra de Horacio Ferrer.

*Ada Falcon: Las voces femeninas en el tango irrumpieron todas casi al mismo tiempo, en la decada del 20 (1923 a 1930) y se quedaron para siempre.
Debuto cantando ante el público a los 5 años y a los 14 años filmo su 1º película. De gran belleza, inspiro el vals “Yo no se que me han hecho tus ojos” de Francisco Canaro. Se dice que tuvo un romance con el propio Canaro y que este estando casado no quiso separarse de su mujer, por lo que Ada quedo destruida y no volvió a cantar nunca más, luego se interno en un convento en Córdoba has ta el día de su muerte en 2002.

*Osvaldo Pugliese: Oriundo del barrio de Villa Crespo, se formo musicalmente en varios consevatorios, hasta iniciarse profesionalmente a las 15 años.
Pianista de condiciones excepcionales en la decada del 40 se anticipo a lo que seria la vanguardia con obras como “La yumba”, su orquesta estuvo prohibida durante muchos años (gobierno del Gral. Perón y el de facto de la denominada Revolución libertadora).
Actualmente es el “anti-mufa” de todos los músicos argentinos, se asegura que al pronunciar 3 veces seguidas su apellido (Pugliese, Pugliese, Pugliese) ninguna grabación, o actuación puede salir mal. 

Referencias
     Varela, Gustavo (2005). Mal de tango. Paidós, Buenos Aires.

Partitura del tango "Nada"



Fuente: www.todotango.com

Algunas versiones del tango "Nada" en video:

1. Julio Sosa



2. Mercedes Sosa y Susana Rinaldi





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